viernes, 29 de junio de 2007

Villarrica: tres veces nacida...

ABANDONO Y SILENCIO DE TRES SIGLOS:

Un paréntesis en la historia nacional de casi 3 siglos afectó a la antigua Villa Rica después de ser arrasada a principios del siglo XVII, el año de 1602; extenso periodo de “vacío histórico” que se manifestó a raíz de la desolación del área urbana de la ciudad, siendo franqueada o quebrantada esta condición solo en breves, contadas y arriesgadas oportunidades; ya que el sitio de las ruinas, en poder del pueblo mapuche hasta 1883, era considerado como lugar vedado en el que recaía la extrema prohibición de acceder al sitio o traza urbana que ocupara en antaño la ciudad. Esta costumbre prohibitiva alcanzaba y afectaba a los naturales de toda la zona circundante al lago Mallowelafkén y por ende, para los siempre curiosos extranjeros o wingkas existía una mayor restricción de acceso al sitio histórico.

Desde el 07 de febrero de 1602, en que Villa Rica fue arrasada hasta sus cimientos por el toki Kuminawel, la malograda ciudad no quedo del todo olvidada en el acontecer político y militar de las autoridades españolas de los siglos XVII y XVIII; menos aún de las autoridedes republicanas autoritarias y liberales chilenas del siglo XIX. Los intereses sobre el estratégico paso cordillerano hacia las pampas patagónicas con un atractivo fundamento comercial con las provincias de Córdoba y Buenos Aires, se materializó, más de una vez, en las frustradas intenciones de proyectos de repoblar la antigua plaza hispana. En estos proyectos y aspiraciones de refundación, la seguridad militar del área de la Villa Rica se presentaba como un factor de importancia relevante en la contención y freno a posibles alzamientos o rebeliones de los mapuches beligerantes, puelches y williches, asentados al sur del Toltén como también al interior cordillerano.

No obstante la estricta vigilancia mapuche desplegada sobre el área del lago Mallowelafkén, algunos curiosos aventureros o arriesgadas autoridades, hispanas y republicanas, se internaron hasta el área de las ruinas de la antigua Villa Rica, buscando franquear el paso cordillerano, o intentando dar con algún tesoro colonial o algún yacimiento mineralógico de interés económico relevante; otros arribaron con motivos de campañas militares de seguridad y contención; otros con un interés unicamente cristiano misional.

-Registro histórico de las incursiones, visitas y exploraciones desarrolladas a las Ruinas de la Villa Rica, entre los años 1602 y 1882:

Entre los antecedentes documentales administrativos e histórico bibliográficos referentes a los siglos XVII, XVIII y XIX, encontramos variados registros que mencionan a la desolada y abandonada Villa Rica. Las crónicas rescatan el desarrollo de exitosas incursiones a las ruinas coloniales, intentos de repoblamientos y exploraciones frustradas hasta el área del lago Mallowelafkén. En casi tres siglos de silencio la ruinosa planta de la otrora Ciudad Rica fue objeto de esporádicas visitas y precipitadas observaciones de la traza urbana colonial. Para conocer estas “visitas históricas” debemos recurrir a los siguientes episodios y registros coloniales y republicanos:

-El año 1604 el Gobernador Alonso e Ribera, en junta celebrada el 18 de Junio del citado año, promueve la urgente e imperiosa necesidad de repoblar la Ciudad Rica; proyecto que descansaba en un interés militar y económico que finalmente, por el aumento de la crisis de la Guerra de Arauco se vio frustrado. (Colección de Documentos Inéditos para la Historia de Chile. Segunda Serie, Tomo VII, Documentos Nº 93 y 96 respectivamente.)

-En el año 1614, en el contexto de la Guerra Defensiva, el padre jesuita Luis de Valdivia efectúa una incursión hasta las belicosas parcialidades mapuches de Forowe o Boroa, de Kagtén o antigua Imperial y Mallowelafkén o Villa Rica. La evangelización y doctrina se vio truncada por el Martirio de Elikura; hecho de sangre acaecido en la actual área cordillerana Kunko-Lautaro en que, a manos del toki Anganamón, perdieron la vida que los padres Horacio de Vechi, Diego de Montalbán y Martín Aranda de Valdivia, este ultimo nacido en Villa Rica el año 1560. (Diego de Rosales: “Historia General del Reino de Chile. Flandes Indiano” Tomo II, Págs. 394 y 395; 431 y Sgtes.)

-Entre los años 1627 y 1630 se reactiva la acción misionera jesuita que, en pos del río Toltén, alcanza el área de la abandonada Villa Rica con la intención de fundar una misión. Es así como los padres Diego de Rosales y Alonso del Pozo finalmente alcanzan las ruinas de la ciudad. Los padres, una vez explorada la planta de la antigua ciudad, se dirigieron hacia la cordillera con el interés de inspeccionar el paso o boquete de la Villa Rica.

Finalmente el cariño y confianza alcanzada con los mapuches locales les permitió frecuentar dicho paso en pos de las pampas patagónicas; de este modo, durante todo el siglo XVII, el paso cordillerano de la Villa Rica fue conocido como “El Paso de los Jesuitas” quienes a su vez bautizaron al mismo como “El Camino de las Flores”, por las bondades geográficas que este paso cordillerano manifestaba en todos sus términos. (Diego de Rosales: “Historia General del Reino de Chile. Flandes Indiano” Tomo II, Págs. 435-440.)

-El año 1645 el Gobernador Martín de Mujica sube hasta el área de la Villa Rica a desbaratar algunas fortificaciones de los aguerridos indios puelche. La incursión se desarrolló en pleno invierno y se extendió desde Valdivia siguiendo el cause del río Cruces. Mujica después de cruentos enfrentamientos devuelve la paz a las parcialidades indígenas que “trataban” con los españoles, esto a la luz del parlamento de Quillín de 1641 que estableció un tratado de paz y colaboración mutua entre los mapuches lafkenches de los lagos Mallowelafkén y Kalafkén y los súbditos de la Corona. (Vicente Carvallo y Goyeneche: “Descripción Histórico-Geográfica del Reino de Chile”, Tomo III, Pág. 139 y sgtes.- Revista Chilena de Historia y Geografía. Tomo 53; Págs. 427 a 436.)

-El año 1649 nuevamente el área cordillerana de la Villa Rica presenta desordenes y violencia por parte de los indígenas puelches. Las escaramuzas o malones puelches afectaban a las tribus de paz de los lagos Kalafkén y Mallowelafkén. Para alcanzar la paz de la zona, los caciques locales beneficiados por las paces de Quillín firmada el año 1641, solicitaron la presencia de un ejército que los protegiera. Ante la solicitud el Gobierno de la Capitanía General envió desde el fuerte de Boroa al capitán Luis Ponce de León, que apoyado por seis oficiales hispanos y mil “indios amigos”, subió hasta la Villa Rica a poner orden. La presencia de las tropas de Ponce expulsaron a los puelches y devolvieron temporalmente la paz a la zona lacustre. (Diego de Rosales: “Historia General del Reino de Chile. Flandes Indiano” Tomo II, Págs. 394 y 395; 485 y Sgtes.)

-El año 1714 las autoridades eclesiásticas y de la Corona aprueban la fundación de la Misión de Toltén Alto, en la parcialidad mapuche de Danghill o Donghill. Desde allí los misioneros se dirigían río arriba, hasta alcanzar las poblaciones indígenas diseminadas a orillas del lago Mallowelafkén y hacían extensiva su labor hacia las tribus cordilleranas. La misión y las incursiones evangelizadoras durarían solo hasta el año 1714, fecha en que la Misión de Toltén Alto fue destruida por una rebelión general mapuche iniciada a finales del mismo año precitado. (Gabriel Guarda: “Los Caciques Gobernadores del Toltén” Articulo en BAACH, Págs. 56 y 57, Nº 78.)

-El año 1716 las noticias de las riquezas mineralógicas de los cerros de la Villa Rica atraen hasta la zona lacustre la presencia del padre misionero Francisco Imons, perteneciente al convento franciscano de Valdivia. El padre Imons explora la zona y eleva un informe a su prior en donde expone la geografía local, los registros mineralógicos y el estado del paso cordillerano de la Villa Rica. (Informe del Padre Francisco Imons a su Superior, 16 de marzo de 1716. Pablo Treutler: "Andanzas de un Alemán en Chile" Págs. 269 -270.)

-En el año 1641 el cronista y misionero jesuita Miguel de Olivares efectúa trabajos de evangelización en el área del Mallowelafkén, alcanzando hasta la zona cordillerana y las pampas patagónicas. El Padre Olivares se ganó la confianza y amistad de los caciques y población indígena local. Al amparo de esta confianza y empatía mutuas, se le autorizó acceder a las ruinas de la antigua Villa Rica. Olivares pudo registrar con toda calma y detalle los extensos escombros de la legendaria población reconociendo perfectamente, entre estos, las casas principales, iglesia matriz, conventos y fortificaciones. Apunta además que los arroyos circundantes arrojaban vestigios de haber servido para faenas mineras y de molienda. Remata sus impresiones con una copiosa descripción geográfica de la zona. (Miguel de Olivares: “Historia Civil, Eclesiástica y Militar del Reino de Chile.” Pág. 137.)

-El año 1750, desde la Misión de San José la Mariquina, los esforzados frailes franciscanos alcanzan la ribera sur del Toltén y llevan su labor pastoral río arriba, con dirección a la arruinada ciudad, alcanzando las parcialidades mapuches orientales que custodiaban las ruinas de la antigua ciudad. (Gabriel Guarda: “Los Caciques Gobernadores del Toltén” Articulo en BAACH, Págs. 58 y 59, Nº 78.)

-El año 1756 el Gobernador Manuel Amat y Juniet, con la intención de repoblar la zona del Mallowelafkén, organiza un poderoso ejército y se interna a efectuar un catastro geográfico, hidrográfico e incluso demográfico de la zona del antiguo Corregimiento de la Villa Rica. Amat y Juniet, efectuó un extenso estudio geográfico que incluyó una detallada descripción de las parcialidades indígenas de aquella época; informe que elevó a la Cortes Hispanas a fines del mismo año 1756. (Revista Chilena de Historia y Geografía, Tomo 63; Págs. 427 y Sgtes.)

-En el año 1757 arriba al área lacustre y cordillerana de la Villa Rica el capitán del Dragones del Regimiento de Valdivia, don Vicente Carvallo y Goyeneche. La incursión de reconocimiento, control y seguridad del territorio subandino la desarrolló al mando de un numeroso y bien armado contingente, además de la compañía y asesoría de Ignacio Fontecilla y el explorador Justo Miguel de Heredia. (Vicente Carvallo y Goyeneche: “Descripción Histórico-Geográfica del Reino de Chile”, Tomo III, Págs. 186 y 187.)

-El año 1764 nuevamente los misioneros franciscanos se arriman a las aguas del Toltén buscando acceder a las ruinas de la Villa Rica y solicitar a los mapuches la autorización de instalar allí una misión, solicitud que fue terminantemente denegada, a pesar de las buenas relaciones que se los misioneros mantenían con los mapuches lafkenches locales. Finalmente, e inesperadamente, los mapuches del área de la ribera sur del Toltén solicitaron la instalación de una misión en el área baja del Toltén; sin embargo, aunque se contaba con el beneplácito de los caciques del suroeste del Toltén, la fundación se postergó por motivos del alzamiento mapuche del año 1767. Una vez pasada y superada la emergencia armada, los franciscanos logran fundar a mediados del año 1764 la Misión de Nuestra Señora de Copacabana de Toltén Bajo; desde la cual promovieron el evangelio hacia el Alto Toltén y zona precordillerana de la Villa Rica. La obra cristiana fue arrasada el año 1787 por mapuches beligerantes opositores a la presencia evangelizadora en aquellas latitudes. (Gabriel Guarda: “Los Caciques Gobernadores del Toltén” Articulo en BAACH, Págs. 59 y 60, Nº 78.)


-En Octubre de 1823 el Director Supremo, don Ramón Freire, ordena la repoblación de las ciudades de la Imperial, Valdivia y Villa Rica. El proyecto de repoblación y colonización de vio impedido por la crisis presentada por el desarrollo de la guerra que aún se sostenía contra España en el área del Archipiélago de Chiloé. (Manuel Anguita: “Leyes Promulgadas en Chile” Pág. 127.)

-A inicios del año 1845, el científico y profesor, don Ignacio Domeyko, efectúa un estudio del área de la Provincia de Valdivia a la cual, para esa época, pertenecía la arruinada Villa Rica. Ignacio Domeyko efectuó un informe natural y geográfico de las zonas de los valles y precordillera. En el desarrollo de sus intereses científicos logró alcanzar los territorios que comprendieron el antiguo Corregimiento de la Ciudad Rica, viendo frustrado el acceso a las ruinas de la misma. (Ignacio Domeyko: “Recuerdos de un Viaje hecho en las Provincias Meridionales de Chile”; Enero-Febrero de 1845; Págs. 127 a 128.)

-En Marzo del año 1848, el Teniente Coronel de las Guardias Nacionales, don Ignacio Agüero, junto a las autoridades republicanas chilenas integradas por el Segundo Comisionado y Capitán de Caballería Cívica, don Pedro José Montecinos; don Francisco Aburto, Comisario de Naciones; Francisco Becerra, Teniente de Comisario; Joaquín Sapago, ayudante oficial; y los Capitanes de Amigos de Toltén y San José; más una comitiva de civiles que incluía al profesor Guillermo Döll, llega hasta las ruinas de la Villa Rica y efectúa una “Ocupación Simbólica” de la planta colonial. El Teniente Coronel Agüero y el profesor Döll efectúan una detallada revisión de los escombros de la antigua Villa Rica, entre los cuales identifican calles y plaza, además de la existencia de altas murallas e infraestructuras de cuarteles, conventos, solares y fortificaciones. (Ministerio del Interior; Intendencia de Valdivia; Volumen 250; año 1848-1853.- Carta del Profesor del Colegio Alemán de Valdivia, don Guillermo Döll. 18 de marzo de 1848, Fojas 29 a 32. )

-El año 1858 los aventureros norteamericanos John Lee Smith y Francis Cole arribaron hasta el área del Mallowelafkén, y con autorización de los caciques locales lograron examinar las ruinas de la población colonial. Smith y Cole se impresionaron al admirar los aún altos muros de antiguas construcciones y los restos de trapiches y maquinaria utilizada en la extracción de oro de lavadero que se encontraban diseminadas en los esteros que cruzaban la ciudad. (Benjamín Vicuña Mackenna: “La Edad del Oro en Chile”, Pág. 54.)
-En Marzo de 1860 llega al área de la antigua Villa Rica el explorador y aventurero alemán e ingeniero en minas don Pablo Treutler. El alemán, motivado por la existencia de cuantiosos tesoros ocultos en la planta de la ciudad colonial, más la histórica referencia de la existencia de ricos yacimientos de oro y plata en los territorios del Mallowelafkén motivaron, a riesgo de su vida, la visita a las ruinas de la antigua población hispana. Sin embargo, la tenaz oposición mapuche le impidió y prohibió el acceso a las ruinas centenarias, llegando solo hasta el área suroriental de Wingkakara, pudiendo solo aseverar que el cerro homónimo y el área en general poseían valiosos yacimientos mineralógicos. (Pablo Treutler: “Andanzas de un Alemán en Chile” Pág. 262 a 367.)

-El año 1866 visita las ruinas de la ciudad el padre Constancio de Trisobio, misionero capuchino fundador de la Misión de Bajo Imperial, actual Pto. Saavedra. El padre Constancio “subió” hasta Pitrufquén con la intención de fundar allí una nueva Misión. La intención del sacerdote fue frustrada por el hijo del cacique Paillalef, señor de Pitrufquén, quién aborrecía el cristianismo y dio la orden de asesinar al misionero. El sacerdote, buscando salvar su vida y ayudado por unos mapuches amigos, escapó río arriba hasta llegar a las ruinas de Villa Rica. Amparado por “el agüero” y prohibición indígena de ingresar a la traza de la antigua población hispana, el Padre Constancio examinó, de manera fugaz, la planta urbana y algunos escombros coloniales; desde allí se dirigió presurosamente hasta la Misión de San José de la Mariquina en donde relató los pormenores de su arriesgada aventura. (Araucanía Misional. Edición Especial Nº 67. Mosaico Histórico de la Villa Rica. Pág. 05.)

-En abril de 1868, el Intendente de Valdivia don Rafael García, con el apoyo del coronel Cornelio Saavedra, planifica la reocupación de las ruinas de la Villa Rica, el gobierno central otorga las medidas precautorias de seguridad para la materialización del proyecto; sin embargo, la guerra que inesperadamente se presento contra España, nuevamente postergó el proyecto de toma de posesión y colonización. (Cornelio Saavedra: “Ocupación de Arauco” Págs. 100-101.)

-El año de 1869, el Comandante de la Baja Frontera, oficial argentino M. J. Olascoaga, al mando del Coronel Cornelio Saavedra, proyecta una incursión hasta las ruinas de Villa Rica, iniciando la marcha desde la ciudad de Valdivia vía río Cruces. La marcha se vio interrumpida por los mapuches a la altura de la parcialidad de Cheske, distante a solo 10 kms. de las ruinas de la Ciudad Rica. Olascoaga, impelido y obligado a retirarse de territorio indígena, y evitando un incidente mayor, dio la orden de regreso a la ciudad de Valdivia. En su informe final Olascoaga detalla el mantenimiento de una extensa red vial por la que se unían las densamente pobladas parcialidades mapuches. (Estudios de Cartografía y Topografía del Ejército Argentino. “Geografía de Chile” de M. J. Olascoaga. Pág. 191. Año 1867.)

-El año 1877 arriba a la zona de la arruinada Villa Rica el ingeniero, contratista y vecino valdiviano don Germán Ebner. El ingeniero Ebner se contacta con los mapuches locales y expone la solicitud para efectuar estudios referentes a la proyección de una futura ejecución de obras públicas y privadas que mejorarían el camino San José-Villa Rica, además de habilitar para carretas el paso cordillerano hacia Argentina. El proyecto de ingeniería de Germán Ebner fue desechado a raíz del estallido de la Guerra del Pacifico el año 1879. (Ministerio del Interior. Intendencia de Valdivia. Volumen Nº 754. Oficio Nº 368. Años 1876- 1883.)

-Por fines del año 1882, antes de efectuarse del arribo del Ejército del Sur, comandado por el coronel Urrutia y la consecuente celebración del parlamento de Wampotue o Putue, nuevamente el ingeniero y contratista Germán Ebner accede a las ruinas de la histórica Villa Rica. Esta vez el ingeniero se hizo acompañar por el Intendente de Valdivia don Anfión Muñoz y algunos funcionarios del servicio de caminos. La reducida comitiva se presenta sin escoltas especiales. Se concreta una reunión con más de 400 mapuches lafkenches del Mallowelafkén representados por sus caciques y capitanes. Los mapuches escucharon atentamente las propuestas en una sencilla ceremonia que presidió el Intendente Anfión Muñoz. La autoridad de la República, de buena fe, expuso a los mapuches las ventajas y beneficios de los proyectos a ejecutar; posterior a esto se dio tiempo para tranquilizar los ánimos asegurando que la libertad y dominios territoriales mapuches no se verían vulnerados a raíz del adelanto vial. La propuesta fue recibida con beneplácito por toda la concurrencia indígena, que cerró la reunión con un caluroso aplauso. No obstante lo anterior, el arribo del Ejército del Sur, al mando del coronel Urrutia, presentaría otra realidad a los mapuches del área del Malowelafkén y el Kalafkén. Su independencia-nación y sus dominios territoriales se verían vulnerados con el Parlamento de Wampotue o Putue, celebrado el 31 de Diciembre de 1882. (Ministerio del Interior. Intendencia de Valdivia. Volumen Nº 754. Oficio Nº 372. Años 1876- 1883.)

1 comentario:

Jorge dijo...

Te felicito Marco, muy buena iniciativa tu blog, te saluda Jorge y Karina...

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